
Presentaron la novela “El viajero del siglo”
En una suerte de entrevista entre el ganador del Premio Alfaguara Andrés Neuman y José Pérez Reyes se presentó la novela “El viajero del siglo”, el jueves en el Centro Juan de Salazar.
Neuman no solo habló acerca de su obra premiada sino también sobre sus primeros libros, entre ellos “Bariloche”, una novela publicada en 1999 y cuenta la historia de dos recolectores de desperdicios. “La basura tiene una extraña forma de belleza y eso me interesaba mostrar”, señaló. En otro de sus libros, “Una vez Argentina”, en la que también muestra esa otra mirada de los llamados acontecimientos históricos. A través del punto de vista de un niño, Neuman repasa en el libro momentos como la Guerra de Malvinas o el triunfo de Alfonsín, en 1983.
A partir de una frase muy halagadora pronunciada por el escritor chileno Roberto Bolaño acerca de su obra, el mundo literario internacional fijó su mirada en el joven Neuman, nacido en 1977. “Esa frase ha sido un honor y también un malentendido. Bolaño fue muy generoso conmigo, pero hoy se lee eso como algo cincelado en mármol, y él no lo dijo de una manera solemne. Era alguien que se pronunciaba muy elocuente en todo”.
Neuman que se mostró muy locuaz en toda la presentación de su obra (“perdonen mi charlatanería, pero sigo siendo argentino”, acotó) dijo que los orígenes de “El viajero del siglo”, se remontan los lieders de Schubert que escuchaba en su casa desde niño, entre ellos “Viajes de invierno”.
Con los años, quiso saber a qué se referían, y como quien aprende inglés para entender las letras de Los Beatles, empezó a estudiar alemán. Contó que “Viajes de invierno” relata la historia de un viajero que abandona su casa sin un destino fijo hasta que conoce a un organillero, cuya convicción en la interpretación de su instrumento lo fascina, y expresa su deseo de quedarse con él. Ese encuentro entre un joven de mundo y el anciano le pareció un buen inicio para una novela.
De esta manera, “El viajero del siglo” se desarrolla en un pueblo imaginario en la Alemania del período post napoleónico, perdido en la frontera entre Prusia y Sajonia. “He buscado la metáfora de un continente que estaba reformulando sus fronteras”, dijo.
La novela se desarrolla hacia 1827, “una época de enorme decepción de los proyectos revolucionarios y el crecimiento de posturas conservadoras”. El joven escritor hace un paralelo entre la situación actual y lo que se vivía en aquella época, donde los intereses nacionales no permitían hacer concesiones para proyectos de integración que den resultados a largo plazo. Manifestó que seguimos en la misma, a pesar del Mercosur o el Mercado Común Europeo.
También destaca en el libro a una generación de mujeres que comenzaba a emanciparse. En esos años aparecían las primeras mujeres escritoras, entre ellas Joanna Schoppenhauer, que mantenía un salón literario al que asistía Goethe, lo que influenció bastante en su manera de escribir. Esa mujer emancipada está representada en Sophie, la protagonista, una persona de ideas muy liberales que debe debatirse entre un casamiento por conveniencia y una relación apasionada con Hans, el viajero y protagonista de la novela.
En la obra también se cruzan las diferentes clases de novelas que se desarrollaron en el siglo XIX. Se inicia con un ambiente gótico, luego se desarrolla como una novela de ideas, como “Guerra y paz”, también tiene su característica epistolar, pero es básicamente una historia de amor, afirmó el autor.
El abordaje contemporáneo de la historia lo hace al introducir elementos narrativos actuales, entre ellos un punto de vista influenciado por el cine, algo que no podría apreciarse en las novelas clásicas del XIX.